Wednesday, June 10, 2009

La Riviera Francesa

Para que sepáis la razón de este viaje, Jessica y yo hemos pasado los dos años juntos y queríamos celebrar el aniversario de verdad. Así que hemos planeado un viaje a Niza para visitar la costa al sur de Francia. Podeís ver algunas fotos en la parte de la riviera francesa en inglés y en facebook.

Para llegar a Niza, tuvimos que volar hacia Londres y luego hacia Niza. Para ahorrar dinero, cogimos algunos vuelos más baratos que nos dieron una escala de 5 horas durante la ida y la vuelta en Londres. De repente, volábamos por el aeropuerto Lutton que está de 1.5 horas a la ciudad y no podíamos hacer nada de turismo allí. Pues nos quedábamos en el aeropuerto para lo que sentaba como un eterno. Para hacer un poco más daño, el aeropuerto estaba completamente helado y allí pasábamos un frio que te pelas. Lo peor era que el único enchufe que funcionaba estaba alado del chisme que produce el aire acondicionado. Así que allí estuvimos con un frio que te cagas viendo los últimos capítulos de la temporada tres de Héroes. Como te puedes imaginar, salimos de Londres cagando tomates.

Bueno, llegamos a Niza por la noche, encontramos el hostal sin problemas y salimos de marcha como los españoles que ya somos. Encontramos un bar que se llama “Wayne’s” y es un bar en plan Americano que tenía un grupo de música que tocaba los éxitos de los años ochenta y noventa. Se dice que en Wayne’s hay más gente bailando encima de las mesas que en el suelo. Nos divertíamos mogollón viendo a gente borrachísima y bailando a la música como locos.

El primer día pasábamos el tiempo en Niza haciendo un poco de turismo y andando por la ciudad. La costa allí es un milagro, desde las colinas cubiertas con casitas preciosísimas hasta la playa construida completamente de piedras pequeñas, sin ninguna miga de arena. Para ver un poco del paisaje, hemos decidido pasar la noche en un pueblito que se llama Vence. El viaje en autobús tardaba tres cuartos de hora y nos llevaba entre algunos paisajes magnificentes.

Esta noche era mi favorita porque era la verdadera celebración de nuestro aniversario. Cenamos en un sitio muy bueno que ofreció un menú con dos platos y un postre y todo estuvo ricisimo. Comimos muy bien y volvimos a casa para ver el ultimo capitulo de Héroes (vaya celebración era, te juro!).

Una nota sobre la comida de esta zona de Francia - me sorprendió pero como vi, mucha de la comida tiene una gran influencia de Italia. Había un montón de cosas como pizza y lasaña y más que eran del estilo Niceno.

El siguiente día, visitábamos un pueblo cercano que se llama San Paul de Vence y tiene unas calles muy estrechas con flores. Es muy pintoresco. Después de pasando unas horas en este pueblito, volvimos a Niza para empezar una noche impresionante. El plan era para pasar la noche en Mónaco. Pero como puedes creer, Mónaco es un sitio muy caro y no tenemos suficiente dinero para pagar para un hotel allí. Pues pusimos las mochilas en la consigna de la estación de trenes y fuimos a Mónaco con la cena, la bebida y la máquina de fotos para trasnochar y divertirnos en el país más pequeño del mundo (menos el vaticano).

Pasábamos fenomenal andando y viendo unos jardines preciosos y la costa de Mónaco. Empezamos de cenar y beber a las nueve en un jardín alado del palacio del príncipe de Mónaco. El no quiso salir con nosotros pues cenamos solos. Lo que olvidábamos era comprar un alcohol que costaba más que seis euros. Así que el “Rhum” que tuvimos estaba malísimo. Casi no lo podíamos beber. Pero nos emborrachábamos allí alado del príncipe y salimos a los casinos de Monte Carlo para gozar en el ambiente de ellos. Era ahora cuando Jessica perdió la habilidad de animarse y la tenía que animar yo. Y te juro que esto era un trabajo muy duro. Al final, fuimos a un bar completamente lleno de gente mayor que 45 anos para bailar. Salimos de allí para buscar un sitio para dormir a las 4 de la mañana. Al final, en nuestro estado un poco perdido, volvimos al jardín del príncipe para dormir en unos bancos allí. Levantamos a las seis para coger el autobús hacia Niza. Como en mi juventud, mi estomago no estaba alucinado de estar en un vehículo poco predicable y tuvimos que bajar para que pude “recuperar”. Otra vez nos pusimos a dormir y perdimos el siguiente autobús y tuvimos que esperar una hora entera. Mala suerte…

Pasábamos el día siguiente en la playa durmiendo como vagabundos. Jessica, como que no tiene la sangre española, ha quemado mucho y salió de la playa con su frente completamente rojo y su espalda blanca. Este día nos pasó rápidamente y sin mucha animación.

No hacíamos muchas cosas el último día porque no había tanto para hacer y no queríamos ir a Cannes. Así que andábamos por las calles y hacíamos un poco de turismo mientras gozábamos el ambiente de la Riviera Francés. El momento cumbre del día fue la cena en que planeábamos hacer unos bocadillos con pollo asado comprado de una rotisería. Cuando llegamos a la tienda nos dijeron en francés que tardaba 30 minutos más para asar todo el pollo. Volvíamos 35 minutos después y solo había un pollo, un pollo dorado como los tesoros de las aztecas. Comíamos el pollo precioso en la playa y volvíamos a casa.

Más que esto, no ocurrió nada importante entre Niza y Madrid. Menos que casi perdimos el vuelo en Londres y tenían que llevarnos al avión personalmente, llegamos sin problemas. Era un viaje magnifico.

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